Riqueza biológica y la domesticación de plantas:
La ubicación geográfica y la diversidad ambiental en que se desarrollaron los pueblos de Mesoamérica permitieron la existencia de hasta 45 tipos de vegetación “que dio como resultado un 20 a 30 por ciento de endemismo de un total de 30 mil especies”
Aunque el maíz fue la especie más importante de los pueblos de Mesoamérica, uno de los resultados del trabajo manual fue la domesticación de plantas y creación de variedades adaptadas a la diversidad de las condiciones micro ambientales, tras observar su comportamiento o resistencia a la sequía o exceso de humedad, al frío o al calor excesivo, o bien para satisfacer preferencias de sabor, color u otros de índole alimenticio o simbólico.
Herramientas y técnicas:
Consecuencia de la actividad manual:
Entre otros resultados del trabajo manual, se encuentran los bajos rendimientos de las cosechas que escasamente fueron recompensados, aunque los habitantes aplicaban atención y gran cuidado a las tareas, el cultivo de plantas y a las obras de infraestructura.
La creación artificial de zonas húmedas como lagunas que se desaguaban para cultivar helechos, así como la construcción de terrazas y bancales para la conservación de la humedad, y la ampliación de la superficie del cultivo en este país montañoso fueron características de los pueblos de esta región cultural.
“Contrario a lo que se pensó por mucho tiempo, sobre todo en las primeras décadas del siglo XX, hoy sabemos que la agricultura de Mesoamérica fue variada y muy alejada de aquella vieja visión de una única y universal agricultura de roza o milpa: itinerante, técnicamente uniforme, sencilla y con predominio del cultivo del maíz”


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