Conclusión
En la vida cotidiana es común emplear palabras como apapachar, enchilar, pepenar, achichinar, que equivale a quemar, apachurrar, encutar, petatearse, tata, chamaco, escuincle, cuate, cuatacho, chilpayate, pipiolera, tocayo, pilmama, chichis, cuico, palero, coyón, achichincle, pizca, chipotle y titupuchal. Para preparar comida no deben faltar los comales, molcajetes, las jícaras, los metates, molinillos, los popotes, los tejocotes, los tepalcates. Otros objetos que son también útiles, los mecates, ayates, huacales, petates, los cacles o zapatos y hasta los papalotes para jugar.
Aprovechando estos frutos y muchos otros recursos, floreció un arte culinario del que se elaboran muchos platos y bebidas hasta el día de hoy. Tamales, pozoles, atoles, chilaquiles, enchiladas, totopos, los mátlacoyos, pinole, chocolate, tepache, mezcal, tequila, tejuino. Los diversos moles, guacamole, huitlacoche, escamoles y cocoles. Así que buena parte de la dieta diaria que ahora consumimos los mexicanos y que forman parte de la riqueza gastronómica mundialmente reconocida, se debe a productos que ya fueron cultivados por civilizaciones antiguas: maíz, frijol, amaranto, zapallo, choclo, tomate, cacao, vainilla, entre otros. Eso sí, cabe señalar que los indígenas aprendieron y heredaron de nosotros las formas de conservar y moler las semillas para hacer masa para tortillas.
Como vemos muchas cosas del México prehispánico que han perdurado al largo de los años y lo podemos ver en cosas cotidianas como la comida, la lengua (palabras), en matemáticas, calendarios, animales, en la escritura y muchas otras cosas más. Para más información:

No hay comentarios.:
Publicar un comentario